Génova o el futuro

Habrá de batirse con los hombres de letras aquel queose a afirmar, pardiez, que en Sevilla hay una calle que tenga más resonancias de prosperidad que ésta en la que usted se encuentra, que en un tiempo llevó a Génova por nombre.

Habrá de llevarle la contraria nada menos que a San Fernando quien contradiga la evidencia de la Historia, que dice que el rey santo le dio sitio en el nomenclátor a los genoveses que le flanquearon en armas para conquistar la ciudad y que una vez consumada su aguerrida tarea no se marcharon sino que se quedaron. Y aquí siguen, aunque haga siglos que descansen bajo la tierra. Porque su espíritu alcanza hasta nuestros días.

Que a ver si no dónde se iba a abrir en estos tiempos de zozobra un café que bebe de los tiempos en los que el comercio era una moneda lanzada al aire con tanta fe como certeza de constancia. 

Que a ver dónde si no aquí, en la misma médula de la Punta del Diamante, se han cerrado acuerdos de dineros con la Casa de la Contratación a un paso. Que a ver dónde si no recibió el encargo Aníbal González de proseguir con su obra.

Pues aquí mismo, en este edificio que lleva el sello del apellido Luca de Tena, como si eso fuera poco en esta ciudad. 

Pues aquí mismo, donde los cafés han sido desde siempre más que un negocio, más que una tradición: son una forma de ser, una forma de vivir. 

Por eso ahora hay quien recoge el aliento de arrojo y prosperidad de los visitantes genoveses y toma el testigo de locales tan señeros como el Caballo Blanco, el San Fernando o el Turco. 

Por eso ahora hay quien justo aquí quiere batirse con la incertidumbre del futuro y hasta le lleva la contraria a don Manuel Chaves Rey, cronista que fue de esta noble ciudad. 

Porque entienda, maestro, que no puede uno estar ahora de acuerdo con lo que con tanto acierto escribió en 1911, cuando la muerte de Cánovas le robó al enclave su topónimo de siglos. 

Eso de que la calle Génova "casi va a borrarse de pleno del callejero" o esto otro de que esta insigne vía del centro de Sevilla "sólo pertenece al pasado". Ahora, querido cronista, la calle Génova es futuro. Anótelo.

RAFAEL ÁNGEL AGUILAR SÁNCHEZ
Noviembre de 2012
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