¿Qué es la Bulla?


"Diccionario Secreto de la Semana Santa"

Por Antonio Burgos

Bulla.- Gloriosa, ilustre, fervorosa y masiva hermandad de ir a ver las cofradías de los sevillanos echados a la calle como unos agonías, de Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección y correspondientes e impacientes vísperas de Torreblanca, Heliópolis u Omnium Sanctorum. Aglomeración delante de un paso, en una calle estrecha, en una salida, en una entrada, en un cruce de la carrera oficial.


La bulla tiene sus leyes, sus ritos, su física y hasta su química. Ante alguna cofradiera fragancia a sobaquina de la bulla, el padre Cue podría haber escrito el "Cómo huele Sevilla..." Las bullas se producen en sitios y lugares predecibles, como las entradas y salidas o los lugares recomendados por los programas y secciones cofradieras de los periódicos.

Pero también hay bullas imprevistas, que nadie sabe dónde y cuándo se van a crear. Por ejemplo, una bulla en una calle por donde no pasan cofradías, que cada vez están siendo más frecuentes, a causa de que cada vez hay más gente que ha perdido la Aguja Sevillana de Marear Bullas, que se aprendía de tradición oral en la Universidad de Mareantes de Bullas de San Telmo.

En las bullas hay técnicas de progresión, permanencia o retroceso ante la claudicación de seguir adelante. La primera norma es no tratar nunca de ir contra el sentido de la bulla, sino aprovecharse de las corrientes interiores que, a modo de afluentes, se forman en ella. Pues aunque la bulla, vista de lejos, parece estática, nada hay más dinámico que una bulla, que, como cuerpo vivo que es, nace, crece, se reproduce y muere cuando ya ha pasado la cofradía, no sin antes tener más fuerza que la corriente del Golfo o que un patero de Los Caballos.

En la bulla hay que dejarse ir, abandonarse en el gentío, y nunca tratar de luchar contra corriente del sentido de sus movimientos. Hay, pues, que seguir la (digamos) mentalidad dominante de la bulla, que es la masa vertebrada según Sevilla: si estática, permanecer en el sitio mientras se pueda; si dinámica, dejarse ir.

Otra condición indispensable para sobrevivir a la bulla es arrastrar siempre los pies, rachearlos al modo del andar de los costaleros.

Hay bullas clásicas, bullas barrocas y bullas contemporáneas. Entre las bullas clásicas, citaríamos la bulla de la salida de la Macarena o de la entrada de la Esperanza de Triana. Entre las bullas contemporáneas, cabría citar la bulla en el Cerro del Águila a la entrada de la Cofradía de los Dolores. Y entre las bullas barrocas, la bulla de Las Cuatro esquinas de San José, en el cruce de la carrera oficial, ante la barroca fachada de la Capillita del Patriarca.

la bulla en sevilla
Imagen de María Santísima de la Esperanza Macarena de Sevilla bajo palio en su estación de penitencia en el año 1928.

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